Daniel Ludlow, la mano que mece la cuna en Pachuca


Ya no es un secreto que quien toma las decisiones importantes y hasta superfluas, en el ayuntamiento de Pachuca es el empresario Daniel Ludlow Kuri, quien, ante la manifiesta dependencia e incapacidad de su esposa, la alcaldesa Yolanda Tellería Beltrán, ha asumido un rol activo tras bambalinas.

La administración pública capitalina, desde el año 2016, tiene un tono netamente gerencial, marcando el regreso de una burocracia despótica, aún más omisa y sorda que la de la era priísta y sin referente alguno con la de José Antonio Tellería Beltrán, quien pese al talante arrogante, es recordado como uno de los mejores alcaldes.

En un tris, el ayuntamiento se llenó de juniors y aprendices arribistas del sector privado que en sus desplantes y camionetones, desfilando en rituales con choferes y guardaespaldas, retornaron al viejo burocratismo que en nada ayuda a resolver los problemas de los capitalinos.

Toda acción pública tomada o ratificada en la actual administración tiene que ver con la privatización de servicios y la mano de la IP como ha sucedido con los parquímetros, cuya concesión se ratificó bajo un argumento legaloide de no poder liquidar ese acuerdo transtrienal elaborado por Eleazar García Sánchez, cuando el otros sitios se ha logrado de forma eficiente.

La concesión de la recolección de basura a la empresa TecMed, que sólo entró en sustitución de Cambio Verde, utilizado parte de la infraestructura vehicular del propio ayuntamiento, repitiendo el mismo esquema del antecesor de dinero público y ganancias privadas.

El mantenimiento de todas las unidades vehiculares del ayuntamiento se realiza misteriosamente en un predio contiguo a donde se encuentran todos los negocios de la familia Ludlow Tellería.

El primer año del gobierno de “Yoli”, tuvo la misma tónica que la de los restantes 82 del estado, exceptuado a Tezontepec de Aldama y Pedro Porras Pérez; de auténtico pasmo, con nula  obra pública, inundado de exigencias ciudadana y falta de respuestas.

Para colmo, sus fuentes de ingresos como impuestos locales tendieron a arreciar sus mecanismos de cobro y dentro de esas, las ilegales como las multas y hasta las mordidas en todas las áreas, sobre todo de tránsito.

La gente no tiene dudas de que estas medidas, junto a la presencia abierta y las órdenes que dicta el propio Ludlow Kuri en las diferentes oficinas del ayuntamiento, son parte de esta reingeniería gubernamental que tiene de innovadora poco y de antipopular todo.
Bajo la lógica empresarial, el costo – beneficio de cada acción marca su destino, como lo es correr a todos los trabajadores de Limpias, que sin importar su condición, fueron arrojados impunemente a la calle pues es más barato concesionar el servicio de recolección y con ello, adelgazar la nómina local, que mantener a todos los empleados que de paso, son la oposición al Gobierno panista.
Quienes prometían ser la solución, eliminar la corrupción, hacer más eficiente la aplicación de recursos y sobre todo, darle un rostro más humano al Gobierno, están quedando a deber y con una mano externa tomando las decisiones, haciéndolas de forma gerencial, el panorama es igual o peor que con los priístas.

El juicio de la historia ha comenzado. 


* Economista, escritor y periodista 



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Cesar Peña Sánchez. Analista económico y político de la UNAM, escritor y periodista.

Economía versus Política

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